Julio Cortázar - Cuentos Ciudad Seva

"No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi."

Cuentos de H.P. Lovecraft - Ciudad Seva.

"The oldest and strongest emotion of mankind is fear, and the oldest and strongest kind of fear is fear of the unknown."

Jack Kerouac - Página oficial

"I saw that my life was a vast glowing empty page and I could do anything I wanted."

H. S. Thompson - The Great Thomspon Hunt

"We were somewhere around Barstow on the edge of the desert when the drugs began to take hold."

Fernando Pessoa

"Não sou nada. Nunca serei nada, não posso querer ser nada. À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo."

Edgar Allan Poe - Cuentos Ciudad Seva

"They who dream by day are cognizant of many things which escape those who dream only by night."

José Saramago - Fundación J.S.

"Dentro de nós há uma coisa que não tem nome, essa coisa somos nós"

Javier Marías - Postales Regiones Inferiores.

"Los amores pasados siempre ofenden a los amantes nuevos, por muy muertos que estén aquellos."

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lunes, 6 de enero de 2014

Fumigadores

Abro el periódico y veo que en la sección de oportunos hay quienes ofrecen sus servicios para fumigar y acabar con toda clase de plagas como cucarachas, arañas, chinches, ratas o serpientes (¿quién coño tiene una plaga de serpientes en casa?).

Me llama la atención que nadie ofrezca sus servicios para exterminar seres humanos. Y si alguien lo ha hecho seguro, o lo tildaron de un asqueroso desequilibrado que pagó un espacio en la prensa sólo para demostrarle al mundo el repudio que le tiene a la raza humana, o la policía dio con él y tuvo que tragarse sus argumentos afirmando que se trataba de una simple broma universitaria.

Se ofrecen servicios de fumigación de seres humanos. Precios accesibles. Viajamos al interior de la república. Resultados garantizados. Si no se convence le regresamos su dinero, pero se queda con los cuerpos.

Señor, requiero sus servicios en la calle tal, número tal, sí, puerta color tal; es cosa seria. Tengo cuatro hijos malagradecidos, un esposo ebrio, una suegra nefasta y un cuñado indecente. ¿Cuánto? La última vez no cobraban tanto, maldita crisis. Claro, ¿a qué hora puede venir? No, está bien si se lleva los cuerpos, me daría asco tener que tirarlos yo misma a la basura. ¿Paquete? No, sólo los quiero muertos, eso es todo. Sí, lo había hecho antes; es la cuarta ocasión que pido sus servicios, por algo le estoy hablando a usted, maldita sea. Claro, tengo mis facturas. ¿Precio especial por Navidad y cliente frecuente? Gracias, no esperaba menos. Ok, ok, ok. Gracias, acá lo espero.

El anuncio destacaría de entre los demás, el salario de quien realizara la labor sería de los más competitivos en el mercado. Crearíamos universidades para que los futuros fumigadores de humanos tuvieran una especialidad y no fueran simples asesinos sin certificados ni estudios.

Claro, seríamos los primeros en el mundo en impulsar una forma de ganarse la vida quitándosela a los demás, pero todo bajo la premisa de la legalidad. Crearíamos juzgados en los que discutiríamos el derecho que todos tendríamos para mandar a fumigar a quienes nos rodean.

Porque seguramente a cualquier hijo de puta se le ocurriría jodernos la existencia y mandarnos a matar con el señor fumigador, y nosotros, en nuestra defensa lo mandaríamos a matar con nuestro fumigador de confianza. ¿A quién se le daría el beneficio inicial?

Habría infomerciales en la TV anunciando productos infalibles para convertirse en un fumigador. No pague esos costosos servicios de fumigación que impactan en su bolsillo, pero no acaban con el problema. Porque usted lo pidió, como lo vio en Auschwitz, marca Muéranse Todos pone al alcance de su mano el poderoso Zyklon-B, capaz de matar al ser humano más aguerrido. Si llama en los próximos minutos, se llevará “completamente gratis” el manual de cómo armar una cámara de gas desde la comodidad se su hogar. Será la sensación del barrio.

Se reducirían los índices de criminalidad, pues al ladrón se lo llevaría la chingada tan pronto cometiera el crimen. Nuestra seguridad no dependería tanto de los policías y el ejército, como de los fumigadores. Se encargarían de exterminar las plagas de nuestra sociedad.

Oh, sería un lindo país y todo sería tan asquerosamente lindo que nos uniríamos en contra de los fumigadores como las ratas se unen para chingar la estabilidad de un hogar.

Nos convertiríamos en los perseguidos y tendríamos como enemigo a los fumigado-perseguidores. En pocas palabras, todo valdría madre y seguiría igual que antes.


Cierro el periódico y volteo a ver a todos esperando que nadie haya escuchado mis pensamientos. Este mundo miserable está lleno de locos que podrían robarme mis ideas y hacerlas realidad.

domingo, 13 de octubre de 2013

Réquiem por la Patria Grande

Por: Gustavo Y.



El día de ayer, 12 de octubre, fue el Día de la Hispanidad en España, Día de la Raza en México, Día del Respeto a la Diversidad Cultural en Argentina y Día de la Resistencia Indígena en Nicaragua y Venezuela. No cabe duda que la llegada a América, que no descubrimiento, por parte de los españoles ocasionó terribles masacres. Los muertos se han contado a miles, pero no sólo personas sucumbieron al genocidio perpetrado por los europeos en general, sino que tradiciones, ritos e investigaciones desaparecieron en la gran hoguera creada por las naciones invasoras conjuntamente con Iglesia Católica. Muchas personas, me cuento entre éstas, reprueban lo acontecido hace ya, como la imagen lo cuenta, 515 años. Los europeos robaron, saquearon y explotaron nuestro continente para su propio beneficio. Principalmente las grandes potencias de la época gastaron los recursos latinoamericanos en guerras y sobre todo en su crecimiento económico. Este 12 de octubre imágenes recordaron una proclama: No hay nada qué festejar. Y al parecer eso es sólo una media verdad. Los pueblos indígenas siguen desapareciendo. El poder económico continúa matando pueblos enteros a cambio de sus recursos naturales. Las hermosas lenguas de nuestros pueblos, así como sus tradiciones, se venden de manera turística pero nunca se rescatan como orgullo realmente nacional. Sin embargo, por el otro lado sí hay algo qué festejar. Nosotros, los latinoamericanos somos un raza criolla, mestiza e indígena. Sin la llegada de españoles muchos no seríamos lo que somos. Sin la llegada de los españoles y ni de los africanos que trajeron como esclavos, no estaríamos viviendo esta etapa donde los lazos entre las poblaciones de habla española en América se fortalecen día con día. América Latina es una región como ninguna otra, donde todos padecemos de los mismos males y necesitamos una misma cura. Somos parte, aún incompleta, de un gran sueño. Un sueño que sólo puede volverse realidad si se estructuran cambios profundos donde el respeto a nuestro pasado combinado con la acción solidaria en el presente sea un modelo para integrar y fortalecer a la Patria Grande.