Julio Cortázar - Cuentos Ciudad Seva
"No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi."
Cuentos de H.P. Lovecraft - Ciudad Seva.
"The oldest and strongest emotion of mankind is fear, and the oldest and strongest kind of fear is fear of the unknown."
Jack Kerouac - Página oficial
"I saw that my life was a vast glowing empty page and I could do anything I wanted."
H. S. Thompson - The Great Thomspon Hunt
"We were somewhere around Barstow on the edge of the desert when the drugs began to take hold."
Fernando Pessoa
"Não sou nada. Nunca serei nada, não posso querer ser nada. À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo."
Edgar Allan Poe - Cuentos Ciudad Seva
"They who dream by day are cognizant of many things which escape those who dream only by night."
Javier Marías - Postales Regiones Inferiores.
"Los amores pasados siempre ofenden a los amantes nuevos, por muy muertos que estén aquellos."
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miércoles, 29 de enero de 2014
Uno de estos días
by P.I.G.
Hace días que la
calle luce desolada, en ella se puede sentir la penumbra y un ambiente poco
común. Huele a muerte, incluso el color amarillento que dibuja el panorama lo
corrobora. Las nubes cubren el cielo y lo tiñen con delgadas líneas grises; el
horizonte no está demasiado lejos.
Esta tarde los
fieles acudirán a la iglesia para venerar a su Dios crucificado, entrarán con
la firme intención de purificar su alma; saldrán con un cargo de conciencia que
les obligará a regresar una y otra vez hasta que por fin sean redimidos.
Ahí adentro todo es
rezos y plegarias, a las afueras de la
casa de Dios la vida corre aceleradamente, se vuelca en interminable dolor
y sufrimiento. El viento se detiene, las aves no vuelan, sólo reina el silencio
y la agonía.
Los restos abatidos
por una batalla perdida nunca más ofrecerán diezmo. Frente a la entrada
principal una mujer yace muerta con el vientre abierto, luciendo los intestinos
y la asquerosa grasa corpórea, como si se tratase de una exposición. Cerca de
ella, a unos cuantos metros, bajo una enorme piedra, un feto.
La escena es
brutal. Las luces que forman la cruz de la capilla se reflejan en el charco de
tibia sangre que cubre el asfalto, el hilo recorre los escalones de la escalera
hasta llegar al jardín. Las manos se elevan al cielo pidiendo redención, el
agua bendita cae sobre la cabeza de los pecadores; el padre pide por el alma de
los mortales. El cuerpo inerte de la mujer se encuentra desecho, las marcas de
los golpes se aprecian inmediatamente; imposible reconocerle pues el rostro
está deformado, la carne se desprende de éste. Los ojos parecen a punto de
reventar, la mandíbula está completamente dislocada, al igual que la nariz.
Quizá se trató de
un intento de violación, pues la ropa fue desprendida, mas no hay semen ni
alguna señal que compruebe dicha hipótesis. Los senos ensangrentados de la
mujer llaman la atención como lo hicieron en vida. El hombre colgado en la cruz
mira a sus hijos, sólo siente lástima por ellos, también les espera un funesto
destino. Las hostias son tragadas, el cuerpo de Dios es devorado; sabe a carne
humana, a sufrimiento, a pena.
El que debía ser el
próximo ser en mirar la luz fue sacado de las entrañas de su madre y asesinado
antes de nacer. Conoció el dolor sin haber pronunciado palabra alguna, sin
haber respirado el contaminado aire de la ciudad, sin haber probado el trago
amargo de la vida. Su frágil cuerpo fue aplastado por una roca una tarde en la
que el grueso de la sociedad se arrodilla frente a un ser inexplicablemente
omnipotente.
El culpable del
sangriento homicidio hizo la señal de la cruz después de guardar la filosa arma
entre sus ropajes; será aislado en una cárcel con barrotes de hormigón, pero ésa
es otra historia.
La
paz del señor esté con todos ustedes y que les permita olvidar que allá
afuera una mujer ha sido brutalmente asesinada por un ser que, al igual que
todos, busca vengarse de los asesinos de su Dios. La ceremonia ha terminado, para los fieles, para ella, para él.
lunes, 8 de abril de 2013
Lo que Budha no vio con Ajna
El viento sopla… la noche ha caído; y ahora sólo
las duras sombras provocadas por los débiles cuerpos de una mujer en cuclillas,
otra tumbada al suelo, y un hombre suplicante por el advenimiento de su
primogénito, se ven estrepitosamente proyectadas hacia la roja roca de la cueva
debajo de una estrella, donde se albergan dichas infortunadas personas. Minutos
después ha nacido ya… ¿Siddhartha Gautama?
Bien, creo que hemos dado un giro inesperado
al inicio de los muchos inicios que en materia de religión se pueden dar y claro está. Como es ya sabido, la mayoría de
la población mundial es cristiana y seguramente habrán tomado el inicio del
relato como un lindo cuento más de paz y verdad cristiana. Lástima que lo que hemos
de narrar hoy es más una burda estadística.
Siendo 8 de Abril, en el año 563 Antes de
Cristo, ya nacía en la antigua India el ahora conocido como fundador del
Budismo, aquella religión vertiente y culminante de toda la generación hinduista
desde sus primeras manifestaciones trimúrticas como lo fueron los Vedas, para
ser luego los Brahmanes, Hare Krishnas y el final se resume todo en un hombre
sin religión y más con una filosofía. La gruesa fuerza del embudo sí que se
definió en esto llamado Budismo.
Pero la historia no acaba ahí, puesto que al
pasar los años esta gota salida del embudo ha logrado una expansión tan grande,
que ha llegado a caudales a miles de personas alrededor del mundo empaquetada y
lista para, como se decía en los 80’s: WASH AND WEAR. En realidad la facilidad
con la que se accede a esta religión es un pase doble, así como ahora se es un
jo’puta, mañana puedes ser el hombre más espiritual y trascendente con solo 3
horas a la semana y 10 libros de budismo tántrico de a 200 pesos cada uno… Carajo
si tan sólo los judíos hicieran así de fácil y económico el acceso a la
religión.
¿Quieres ser budista? Ve a Donceles y listo.
Y qué decir de la decadencia moral y
espiritual como la que viven países como América del Norte, tan influenciada y
dividida por el imperialismo Yanqui, y taladrada hasta la medula de “consumo y
perversión” que a leguas se nota la necesidad de consumir algo que no sea Microsoft,
Coca Cola o MTV. Ese intento de salir del “adormecimiento” imperialista en el
que sienten vivir, ha llevado a aproximadamente 6 millones de americanos (¡6
millones! Hasta suena a numero cabalístico) a refugiarse en el budismo… negocio
redondo.
Es interesante este dato enfrentado contra
los 2 millones de europeos que siguen dicha doctrina de Gautama, contando que
EEUU tiene 300 millones de cabezones y Europa 739 millones, es decir, poco más
del doble… ¿Será que Europa de una u otra forma cuenta con raíces firmes y
VERDADERA diversidad cultural desde sus antepasados, y no la diversidad
cultural prefabricada al estilo americano de yo machin y tu jotin, y por ello no requieren de una búsqueda de espiritualidad
para llenar algún vacío que lleven dentro?
Como sea, aun con todo y sus 6 millones de budistas, América
del Norte no está a salvo del ataque que lanzó recientemente Corea de Norte en
calidad de ”Alerta Nuclear”… y qué decir que Corea del Norte tiene predominancia
de religión budista desde hace miles de año. Qué cosas.
Y ésta es la segunda parte de la historia,
los agachados y los que ven por encima de los hombros, pues el pueblo budista
de Corea difícilmente podría llenar de buen karma y abrir los shakras de sus líderes
rojos, estos que por lo que se ve quieren dejar el nirvana para varias miles de
vidas a futuro.
Qué cosas, ni la magnanimidad de Budha logra
detener la retorcida mente de la diversidad humana. Ahí está por decir un
ejemplo: su par de estatuitas de Bāmiyān,
que a pesar de sus 55 metros de alto, no lograron resistir los
bombazos que les ordenó lanzar el régimen Talibán en el 2001, y qué decir de que
los talibanes también se traen entre ojos a EEUU por ser una cuna de
libertinaje y mal vivencia.
Pues ya, el detalle aquí está en que mientras
nos centrábamos en ver un poco de lo actualmente budizado, se nos murió Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María
de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso a la edad de
91 años. Como dice el dicho: “mientras unos nacen, otros mueren”.












