Julio Cortázar - Cuentos Ciudad Seva

"No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi."

Cuentos de H.P. Lovecraft - Ciudad Seva.

"The oldest and strongest emotion of mankind is fear, and the oldest and strongest kind of fear is fear of the unknown."

Jack Kerouac - Página oficial

"I saw that my life was a vast glowing empty page and I could do anything I wanted."

H. S. Thompson - The Great Thomspon Hunt

"We were somewhere around Barstow on the edge of the desert when the drugs began to take hold."

Fernando Pessoa

"Não sou nada. Nunca serei nada, não posso querer ser nada. À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo."

Edgar Allan Poe - Cuentos Ciudad Seva

"They who dream by day are cognizant of many things which escape those who dream only by night."

José Saramago - Fundación J.S.

"Dentro de nós há uma coisa que não tem nome, essa coisa somos nós"

Javier Marías - Postales Regiones Inferiores.

"Los amores pasados siempre ofenden a los amantes nuevos, por muy muertos que estén aquellos."

Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de marzo de 2014

A propósito del Día Internacional de la Mujer…

por Pep

                          La grandeza de una mujer debe ser medida por lo que tiene dentro de la cabeza, no por las cabezas que haya tenido dentro.

Mujer, que entre las piernas llevas la penitencia de los pecados cometidos, pues a veces es la entrada del gozo total, el punto en el que no sientes remordimientos; ese delgada línea entre el placer que puedes recibir y todo lo que estás por ofrecer.

Mujer, que no has podido decidir sobre tu género, pero que puedes decidir sobre cómo vivirlo, cómo afrontarlo, cómo representarlo. Mujer, que te quieren dar igualdad y a cambio recibes un día en el que te festejan, en el que te haces inmune a las críticas, a los golpes, a los pesares que te aquejan por tu condición.

Mujer, que naces libre y en el camino te obligan a ceder, pues eres “sexo débil” y al fuerte debes obedecer. Mujer, que tu cuerpo has de exhibir, para conseguir un poco de atención. Mujer, ¿felicidades, mujer?

Mujer, que utilizas tu cuerpo para trabajar, mientras ofendes a las demás, permíteme el atrevimiento de decirte que vales más así, no por el valor comercial de tu cuerpo exhibido ante una jauría de hombres hambrientos, sino por hacerlo sin remordimientos, por ser dueña de tu cuerpo y caminar con la frente en alto y el cuerpo desnudo. Si ya conocen tu piel, que te conozcan a ti también.

Mujer, alégrate, festeja hoy en tu día. Demos gracias al gobernador que ha preparado un desayuno, una comida, algún tipo de reconocimiento. No importa que en la cuota de género se vean obligados a mandar a representantes femeninos sólo como mero requisito.

Brindemos, mujer, 8 de marzo; no todos los días recibirás felicitaciones por ser mujer, por ser madre jefa de familia, porque eres sexo débil y hay un día marcado en el calendario para recordártelo. Festeja, mujer, que te ofrecen un día dedicado a recordarte que hagas lo que hagas sigues siendo mujer en un país de machos, ese día viene disfrazado de igualdad, respeto y tolerancia… Mucho pedir, ¿verdad?

Pero más triste que no tener igualdad entre hombres y mujeres, más triste que eso es saber que no se tiene igualdad entre el mismo género. Bien dicen por ahí: “Mujeres juntas, ni difuntas”.

Las mujeres nos hacemos daño, nos criticamos, nos hacemos menos. Éste es un día en el que no hay nada que festejar, a menos que festejes todos los días, que exijas igualdad en todo momento, no cuando sea conveniente.

Ser mujer va más allá de usar tacones, sonreír, tener hijos, criar hijos, ser esposa, ama de casa, amante, amiga y todo eso. No es el rosa nuestro color, no es la cocina una opción. Hoy las mujeres son más libres, estudian, se preparan, y es mentira que detrás de un buen hombre está una gran mujer… A mi consideración y muy humilde opinión: arriba, abajo, de espaldas, de frente a un hombre está una mujer que ha decidido sobre su cuerpo, sobre su mente, sobre su futuro y su sexo.

Mujer, que en el placer hallas a los demonios que no te han dejado ser; mujer, que das placer y recibes lo mismo, con remordimiento quizá, con temor; mujer, que eres arma de doble filo, pues pobre del hombre que encuentre entre tus piernas un motivo. Mujer, no festejes como ser vulnerable, no necesitas una fecha marcada internacionalmente para demostrar lo que podemos ser. Felicidades, mujer.




jueves, 12 de diciembre de 2013

Imperfección

por Amethyst

Marcela caminó entre los pasillos de la tienda un poco más relajada y un tanto pensativa. Ya había reunido en el carrito todo lo que necesitaba para la despensa, sin embargo sabia que le sobraría un poco de dinero, el cual no quería gastar en más “calorías” o en ofertas engañosas de productos que no necesitaba. Se desvió del pasillo de carnes frías y del de galletas y chocolates, caminó deliberadamente por el pasillo de bebés; la ropita y los pañales no le llamarían para nada la atención y sí la conducirían a los de la ropa para “dama”.

Sus ojos se agrandaron cuando descubrió que todos los calzones y sostenes eran de color rojo, amarillo y dorado; un golpecito en el corazón que retumbo hasta su estomago le recordó que estaban próximas las fiestas de fin de año. ¿Cómo lo pudo haber olvidado? Pero si apenas estamos en los primeros días de noviembre.

Desilusionada por comprar algo bonito empezó a descolgar uno y otro para revisarlo. De hecho ya no tenía ganas de comprar ropa, “pero esto duraría toda la temporada, de aquí hasta que termine el año”, pensó para sí, Entonces por qué no comprar algo, por qué no seguirle la corriente a todos, por qué no estar feliz de ponerse “rojo en la Navidad y amarillo en año nuevo”. ¡Qué flojera! Sonrió burlonamente y replico: “lo haría si alguien los admirara y me los quitara”.

Un timbre discreto de su celular la sacó de sus pensamientos perversos, era el número de su madre que ya le había llamado seis veces en una hora de estar en la tienda. Apresuró el paso y buscó la fila menos saturada. Aun cuando quiso poner atención a la empleada en toda la letanía de preguntas que le emitió “¿encontró lo que buscaba?, ¿desea hacer una recarga?, ¿redondea sus centavos?”, se limitó a contestar “no”, pagó rápidamente y tomó las bolsas para dirigirse a su auto. El celular sonó nuevamente y esta vez contestó irritada a la llamada.

Sintió un gran alivio cuando introdujo la llave en la puerta de su apartamento, al fin podría comer algo y descansar antes de volver al trabajo. Con el rabillo del ojo se percató que la vecina de enfrente había colgado ¡ya! una corona con muñequitos y escarchas brillantes con la frase cursi de ¡let it snow! Nuevamente sintió el movimiento del estómago, una especie de cólico repulsivo con un toque de intolerancia.

Puso música como todas las veces que comía, le agradaba disfrutar cada bocado de comida; en realidad se sentía plena y a salvo en ese lugar donde cada detalle, cada mueble, cada utensilio había sido cuidadosamente seleccionado por ella. El trabajo en la Secretaría de Hacienda le había redituado esas comodidades que no cualquiera podía darse; sabía que había vendido su alma a ese empleo, cada día desde muy temprano la absorbía, tres horas para comer y otra vez hasta muy entrada la noche regresaba a su refugio.

Cansada de dar explicaciones de su estado civil “sola”, se limitaba a contestar: simplemente no existe el hombre perfecto para mí. Ya algunas de sus primas y familiares cercanos le habían llamado lesbiana en varias ocasiones, pero eso no le importaba, sabía que la envidiaban y por lo mismo evitaba tener contacto familiar alguno, incluyendo a su madre, que pensaba casi igual. 

El hombre perfecto no existía, aquél a quien amaba era tan imperfecto como la  vida, como la sociedad, como la Navidad. Vivía en cada latido de su corazón, inundaba cada pensamiento en la mente de Marcela, respiraba por cada poro de su piel, cada acción de todos y cada uno de los días del año eran en torno a él.

Y es que era imposible no amar a alguien así, lo había esperado durante tanto, lo había buscado en cada rincón que visitaba. Cuando se conocieron fue un choque de trenes, desde la primera vez que se miraron no dejaron de hacerlo con la misma pasión y deseo siempre. Decidió amarlo porque aquel hombre que pertenecía a una familia, que tenía hijos y una esposa amorosa le desnudaba el alma con sólo mirarla. Sólo él la ponía nerviosa con aquellos ojos claritos como la miel, profundos y seductores, que la hacían perder el aliento.

Tuvieron contacto dos veces por semana durante un año, él proveía los materiales de papelería a la secretaría, con ella tenía que ver lo de los pedidos y recepciones de dichos materiales. La relación comercial permitió que intercambiaran sus historias de vida, ambas rutinarias y vacías, ambos esclavos del capitalismo y la simulación de sentimientos, siempre bajo la mirada atónita de quienes no entendían el porqué de las carcajadas de Marcela con ese hombre. Ella que siempre había demostrado una pulcritud y seriedad inamovible. Nunca se vieron fuera del trabajo, había llamadas, mensajes, promesas y miradas, sobre todo miradas.

Cuando lo removieron del trabajo, Marcela lo buscó desesperada, le mandó miles de mensajes diciéndole que no le importaba que estuviera casado, que… le entregaba su vida. Nunca hubo respuesta.

Es Navidad, se escuchan las risas alegres, la música guapachosa que nunca ponen los del 303 porque ellos compran en “Zara”, pero hoy se lo permiten porque es “Navidad”. Hay que estar alegres, en el teléfono hay cantidad de llamadas de la madre de Marcela. Ni loca iría a cenar con su familia,

Acostada con las luces apagadas, una copa de vino tinto en la mano derecha y la otra acariciando su cabello, suspira, se imagina cómo será la cena de navidad de Enrique; el recuerdo de esos ojos que la seguían cuando ella caminaba hacia el escritorio contiguo, el roce de sus manos cuando intercambiaban documentos, el beso rápido sin cerrar los ojos para ver cuando alguien viniera, todo eso que ella habría escogido minuciosamente para tener una relación.

Hace frio, sin embargo Marcela decide quitarse el fino vestido que compró hace tiempo para una conferencia, lleva los calzones y el sostén rojos que compró; se mira en el espejo, le agrada lo que ve: es una silueta delgada bien proporcionada.


Se acaricia las piernas y luego su cabello, se toca los pezones y lleva su mano a la vagina que esta húmeda y ansiosa de que esa mano fuese de Enrique.  Los movimientos suaves y sensuales le llevan a un orgasmo único. Entre sollozos y gemidos pronuncia un solo nombre. El cansancio y también las varias copas de vino que tomó la llevan a la cama; duerme profundamente y no alcanza a escuchar el teléfono que insistentemente llama, un mensaje aparece en la pantalla: “Feliz Navidad”.

miércoles, 24 de julio de 2013

Mejor sola que mal acompañada

Por: B. Varglez.

Cuando se menciona la palabra adicción, la mayoría de las personas por automático la conectan a drogadicción y alcoholismo, pero si le echamos un poquito mas de coco sabemos que uno puede ser adicto desde algo tan serio como la cocaína, hasta algo tan idiota como las papas Sabritas, pero algo a lo que también se es adicto es a las relaciones destructivas.

Qué será lo que nos hace estar atados a una persona que nos destruye, nos maltrata y hasta se da el gusto de traernos como yoyo o como perrito moviendo el rabo al chasquido de su voluntad, y en cambio en la mayoría de las ocasiones desdeñamos el amor y los buenos tratos que una pareja este dispuesta a darnos.

Bueno, como decía la bisabuela: "Todos tenemos a nuestro pendejo, pero también nosotros terminamos siendo el pendejo de alguien", o lo que es lo mismo, lo que se hace se paga; el tan mentado karma resulta terminar siendo verdad.

El INEGI, el Inmujeres y otros institutos siempre marcan y hacen referencia a cifras de mujeres maltratadas, pero en muy rara vez nos dan cifras de maltrato psicológico que resulta ser el más difícil de aceptar y de tratar, pues muchas y muchos (porque esto no es exclusiva de las mujeres, también, aunque suene difícil de creer, hay hombres que sufren maltrato y bullying por parte de mujeres) no aceptan que están siendo maltratados y dominados al gusto de otra persona y, por el contrario, ven esa conducta como normal.

He tenido la oportunidad de tener de cerca un par de casos donde se cae en el conformismo y el "pues es que ya sé como es y no espero nada". La verdad es que dan ganas de jalarles lo pelos para ver si reaccionan.

Le da más impotencia y coraje al que ve el maltrato que al que lo sufre, se llega a los extremos de conformarse con cinco minutos de besitos y caricias, aunque el día de mañana ni se acuerden de que existen.

Las mujeres suelen ser más vulnerables a esta problemática; atribúyanselo a las telenovelas, a los cuentos de hadas o a las madres que educan a sus hijos como proveedores y a las mujeres como bonitas adornos de la casa que sirven para hacer quehaceres domésticos. Aunque lo duden, aun a pesar de lo que se pueda pensar siguen existiendo esos métodos de educar en los hogares mexicanos.

Y en ocasiones también no necesariamente es lo anterior el problema de una mujer al soportar el maltrato ya sea físico o psicológico; es la mayoría de las veces a no querer estar solas, a querer tener forzosamente a alguien que le llene la cama, porque podremos ver que en su vida cotidiana es toda una “Chucha cuerera”, la “non plus ultra” en su chamba, una madre “ejemplar” y con un aparente carácter recio, pero a la hora del corazón todo se viene abajo.

Porque lo mismo le duele a Carmen Aristegui un engaño o un golpe (creo tener esa seguridad, porque no es de palo), como le duele a una muchacha común y corriente. La diferencia tal vez es que una de éstas dos diga “Hasta aquí”. Sabrá cada una en su intimidad cuál será, porque puede que nos llevemos grandes sorpresas, y las más duras afuera, ante los demás, sean las más débiles por dentro.

La dureza suele ocuparse como un caparazón para evitar ser lastimadas nuevamente. Por lo regular, cuando una mujer se vuelve una cabrona (como muchos les dicen a las que ya no se dejan de los hombres), es porque algo feo le pasó, porque por fin despertó de ese letargo en que la tenían sumida.

Muchas mujeres van por ahí dejándose maltratar por todos -para ellas es un modo de vida- por su padre, por sus hermanos, por el jefe de la empresa, por el tío, abuelo, por su chingada madre y tal vez hasta disfrutan el rol de victima porque así creen o tienen la idea de que tras la compasión existe el amor, lo cual es un error absoluto.

Quien te compadece no te quiere, así como quien te maltrata menos.

Las formas de despertar de ese mal sueño es, en primera, aceptar que se tiene el problema, porque te lo podrán decir mil gentes, pero quien lo tiene que ver eres tú. Después se debe tener la firme convicción de hacerlo y dejar la soledad en compañía en segundo termino, sino pueden solas a buscar ayuda profesional que los guíe paso a paso y los conduzca al camino del amor propio que es real a diferencia del que les ofrecen a cambio de perder su esencia.

No ceder a chantajes, porque el maltratador por lo regular siempre volteará la tortilla y les dirá que nadie más las querrá, que lo dejan porque se quieren ir de zorras y sobre todo no caer ante el: “te lo juro que voy a cambiar”, nunca pasa. Chango viejo y mañoso no aprende nuevos trucos y alguien que las hacia sentirse feas, tontas, poco deseadas, empequeñecidas, entre otras cosas, nunca, nunca cambiará.

El que cela enfermizamente siempre lo hará, el que les hace dramas por como se visten o porque saludan a un compañero de trabajo siempre lo hará; el que las engaña hasta con él mismo siempre lo hará; el que les prohíbe tal o cual amistad siempre lo hará, y así podemos seguirnos en ejemplos de maltrato psicológico.

Querido lector o lectora, si eres maltratada o eres el maltratador y te identificas con esto, corre y comienza a cambiar tu vida. Nadie debe ceder a la voluntad de otro, nadie debe estar conforme con el desamor que le proporcionan y menos aún hacer algo que no se quiere por el hecho de no estar sola. Quien de verdad te ama, te lo demostrará, no sólo te lo dirá y no con grandes regalos, sino con grandes actos.

viernes, 8 de marzo de 2013

Hoy es 8 de marzo ¿feliz día de la mujer?


Por Pep**
 Antes de que empieces con tus felicitaciones absurdas, creo yo, déjame decirte algo:

No vengas con hipocresías a felicitarme y decirme que valgo mucho como mujer, si al sentarme en mi lugar de trabajo, oficina, en el transporte público o cualquier lugar, tus ojos buscan perderse entre mis bragas y quizá hallar algo más.

Hoy día de la mujer es de esos días en los que nuevamente hacen algo comercial, según las valoran y respetan ¿y qué pasa? Discursos políticos, desayunos con madres jefas de familia (que sólo servirán para la foto o nota, porque el resto de los días se la pasaran lidiando con la atareada ciudad y no estará el funcionario junto a ellas pa’partirsela y sacarlas adelante); entregas de reconocimientos, felicitaciones y frases bonitas… pero de nada sirve si al otro día nadie las respeta.

El día de la mujer debe ser siempre. Para mí, es el día en que me siento más puta, pues hombres vienen y van, pasan por mí (no sexualmente) pero igual me buscan. El día de la mujer es uno de los días más denigrantes, disfrazado de valores y falsas esperanzas; frases como “igualdad para la mujer… la mujer vale como ser humano”, pero te apuesto que la valoras más cuando piensas en tenerla en tu cama.

No se sientan ofendidas mujeres, valoren lo que tienen y lo que les ha costado; no importa los medios, lo que importa es que se sientan a gusto, plenas y muy mujeres no sólo al cuidara los hijos, atender al marido o limpiar la casa.
Hoy no es un día para festejar, no mientras siga habiendo violaciones, mientras a escondidas tengamos que decidir sobre nuestro cuerpo, sobre la manera de cuidarlo o regalarlo, porque cómo “indigna” una mujer sumisa, pero cómo amenaza una mujer libre de cuerpo, alma y cerebro.

Deben temer más a una mujer libre, que un arma cargada por el diablo, pues la primera sabrá decir no cuando lo crea necesario; mientras que la segunda se moverá a la par de quien la sostiene. El día de la mujer es el mero pretexto para aventarnos rosas, aunque al otro día lluevan piedras.

Lo más triste y desgastante es que hoy 8 de marzo, día de la mujer, no hay nada que festejar mientras nosotros mismas, mujeres, critiquemos a la de a lado, llamemos puta a la que decide acostarse con una, dos o diez personas; critiquemos que una mujer sea liberal o que sólo viva para su familia. Es triste que entre nosotras mismas nos marquemos y tachemos de “x” o “y” cosa.

Mujeres: deberíamos sentirnos orgullosas el día que un hombre no sea más que nosotros, el día que si decido o no, ser mamá, abortar, no tener hijos, vivir sin casarme o hacer de mi cuerpo y vida lo que se me plazca no sea visto como un delito.

Mujeres, sintámonos orgullosas el día que seamos libres y tomadas en cuenta no sólo por alguien que quiera follarme, el día que se nos valore por nuestro trabajo y frutos de el esfuerzo diario, y no por tener los hijos que dios mande o preparar una deliciosa comida. 

Feliz día de la mujer, en un país machista, en donde hay comunidades rezagadas en que aún vale más una mujer virgen que puede ser cambiada por tierras o animales.

Feliz 8 de marzo, día de la mujer, pues preferiría tu respeto y tolerancia los 365 días del año, que un día lleno de ceremonias absurdas. Por un México más humano, por una sociedad más pensante y menos cerrada, por un mejor futuro que requiere acciones concisas en el presente, feliz día de la mujer a las mujeres que no son mencionadas hoy, pues seguro defendieron tanto sus ideales y fueron en contra de todo y todos, que la sociedad ha decidido no llamarlas.
**Colabora en Momento Sonoro y Regiones Inferiores