Julio Cortázar - Cuentos Ciudad Seva

"No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi."

Cuentos de H.P. Lovecraft - Ciudad Seva.

"The oldest and strongest emotion of mankind is fear, and the oldest and strongest kind of fear is fear of the unknown."

Jack Kerouac - Página oficial

"I saw that my life was a vast glowing empty page and I could do anything I wanted."

H. S. Thompson - The Great Thomspon Hunt

"We were somewhere around Barstow on the edge of the desert when the drugs began to take hold."

Fernando Pessoa

"Não sou nada. Nunca serei nada, não posso querer ser nada. À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo."

Edgar Allan Poe - Cuentos Ciudad Seva

"They who dream by day are cognizant of many things which escape those who dream only by night."

José Saramago - Fundación J.S.

"Dentro de nós há uma coisa que não tem nome, essa coisa somos nós"

Javier Marías - Postales Regiones Inferiores.

"Los amores pasados siempre ofenden a los amantes nuevos, por muy muertos que estén aquellos."

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miércoles, 15 de enero de 2014

Una pequeña dosis de paranoia

Lo que ocurre en Michoacán es punto de quiebre de una estabilidad que se creía existía en el país. No es cosa nueva, no es el único caso, pero es la consecuencia de un fuego que amenazaba con extenderse y nadie procuró apagarlo a tiempo.

Ya se venía hablando de Tamaulipas, de Veracruz o Chihuahua como terrenos peligrosos, pero Michoacán tomó ventaja; el caballo se volvió bronco, nadie intentó, por obligación o conveniencia, siquiera domarlo. Ahora el potrero está hecho una mierda y ni quien pueda entrar a limpiar el excremento.

Ahora ya nadie entiende el guión de la película: los que nos vendieron en el promo como buenos, los que combatirían “honorablemente” al mal, combaten primero a quienes no tenían por qué intentar ser héroes.

Tal vez asesinar a autodefensas se trate más bien de una venganza por intentarles robar el protagonismo en esta guerra no declarada que sexenio tras sexenio se vuelve más agresiva y terrorífica. Sí, acostumbrados estamos a la sangre, pero no es ficción, es un pedazo de realidad que nos cuentan (a medias), porque tampoco me atrevo a darle la razón absoluta a cualquiera de los dos bandos.

Pero ¿matar a quien a todas luces defiende o intenta defender a un pueblo en absoluta indefensión? “Ok, no hago mi trabajo, pero me encabrona que vengas y quieras hacerlo por tus huevos. Aquí la única pieza que se mueve es la mía y si no la muevo es porque no me place hacerlo”. Luego entonces intento retomar mi papel, el que me pertenece de la película.

Un día antes de los dos asesinatos (oficiales), de los cuatro (extraoficiales) o de los muchos (no sabemos) durante el altercado entre Ejército y autodefensas, se firma un pacto nacional; se convoca a todos los medios posibles para llevar a cabo una cobertura monumental.

Están todos quienes deben estar, se dicen las palabras que se deben decir, una foto, lindo recuerdo para la posteridad, y un día después se lleva a cabo el restablecimiento de la situación. Es decir, remover la piedrita del zapato que tanto molesta al caminar.

¿Y los narcos, a quienes se supone hay que combatir “con todo el peso del Estado”? Antes de siquiera recargar la pluma en el papel para firmar el pacto por Michoacán, el efecto cucaracha habíase dado con absoluta efectividad. Familia michoacana y caballeros ya van rumbo a los estados colindantes para asentar nuevas bases, al fin y al cabo la michoacana ya es una región en completa putrefacción.

Desconfío de las fuerzas armadas de este país, los he visto asesinar a sangre fría y violar a mujeres indígenas sin el menor reparo; no me trago esa idea de que son nuestros guardianes, guardianes de la soberanía nacional. Ellos son los verdaderos perros de reserva, entrenados exclusivamente para recibir órdenes y acatarlas al pie de la letra. A la mierda el respeto a los derechos humanos, es ley marcial y ésta se debe cumplir a cabalidad.

Por qué debo creerles, entonces, que su entrada en Tierra Caliente se debe a una estrategia del gobierno federal para regresar la seguridad a esa zona y no para abrirle paso a los narcos y su huída sea menos intrincada.

¿Matar a mansalva a quien dice defender al pueblo? ¿Se trata de la cumplimentación de ´órdenes superiores, o es acaso la aplicación de un criterio obtuso?

Y para todo ello hay un pronóstico, que pese a lo simplista, y dada la experiencia histórica de este mundo que se cae a pedazos, no me parecería del todo descabellada.

Se sitia al estado de Michoacán como nunca antes; entran las tanquetas y los cientos y cientos de elementos del ejército verde y azul para, según esto, resguardar el patrimonio y la vida misma de los habitantes; se monta un espectáculo mediático-televisivo con gente aplaudiendo la entrada de sus salvadores; se instaura un gobierno provisional, amén de la renuncia (obligada o convenida) de Fausto Vallejo; se legitima un estado de extinción en el que las garantías individuales plasmadas en la Constitución carecerán de toda validez.

So pretexto de mantener el orden y la seguridad, el modelo social se expandirá a territorios que también se ven amenazados por el narco como Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Estado de México, Nuevo León, Durango, etcétera.

Llegará el momento en que la opinión pública proclame la necesidad absoluta del ejército para mantener a raya a la delincuencia organizada y se anclará en el tejido social la idea de orden y seguridad a cambio de la limitación en las libertades particulares. México se volverá, pues, un país fascista, como muchos se empecinan en llamarle a aquello que no saben explicar.

Es como quien incendia un árbol en la jardinera, para después salir a sofocarlo y más tarde se apropia del espacio, bajo el argumento de que de no ser por esa heroica acción la cosa se hubiera ido mucho a la mierda.

Lo que ocurre y seguirá ocurriendo en Michoacán no es para minimizarse, independientemente de la opinión que se tenga al respecto. La pólvora sigue regada y nadie nos asegura que culmine con una explosión de magnitudes fuera de alcance.

P.I.G.

martes, 14 de enero de 2014

El verdadero enemigo

¿ Y qué tenemos como resultado del desarme de autodefensas que hay en Michoacán?, muerte, tristeza y el enfrentarnos a la realidad que día a día nos golpea en la cara, el ser testigos que a nuestro gobierno, federal así como a los estatales, los ciudadanos les venimos valiendo una reverenda jodida.

Pobladores de Antúnez que pedían se les devolvieran las armas a los grupos de autodefensa, lo que recibieron a cambio fueron balas de parte de nuestro “venerable” ejército mexicano, que debe estar para resguardar a las comunidades, a los civiles como tú, como usted, como yo; sin embargo, es lacayo y sicario del poder que nos gobierna... en resumen del “nuevo PRI”. Que lo único nuevo que tiene son los trajes que usan los legisladores, gobernadores y presidente de la República de ese partido que solo sirve para partirnos la madre.

Es tan cansado escuchar los mismos discursos de siempre, de que todo se hace por el bienestar de nosotros los ciudadanos, yo creo que cuatro muertos y entre ellos un menor de 11 años nos dicen que el discurso está por demás desgastado y que bien podrían metérselo por el culo si es que todavía tienen lugar, porque al menos yo a cada cosa que el gobierno dice siempre les hago la misma recomendación: que se las traguen o se las metan por esa vía.

Es indignante ya de por sí que las mismas comunidades tengan que formar su propia seguridad como es el caso de Michoacán donde los hombres comunes tienen que estar al frente de sus pueblos, donde los pequeños empresarios dejaron de pagar dinero al crimen organizado para dárselo en pago a los hombres que arriesgan la vida en contra del narco (digo por si alguien se preguntaba de dónde sale el dinero para financiar a las guardias comunitarias). Pero eso era preferible a tener que dar amablemente tu varo a los sicarios, bueno para ser más directo, dejar de dar el dinero a los Caballeros Templarios que traían y traen azotada a las comunidades, donde el que no pagaba, tenía su viaje asegurado al campo santo.

Pero pues obviamente estos “señores” no se iban a quedar tan tranquilos y le iban a exigir al gobierno estatal el trato que todos sabemos tienen: el que les den chance de seguir extorsionando a los ciudadanos apoderándose de los territorios. Y presto y listo Fausto Vallejo pidió la ayuda de papá gobierno para que de favor mandara al ejército y realizara la limpia “pacífica” (ay ajá) de las guardias comunitarias, ya saben, muy al estilo del 68 de que el que no se quite será quitado a punta de fregadazo y bala.

Y esto es sólo el principio de todo lo que el gobierno federal será capaz de hacer con tal de tener el poder del orden público, porque claro, al que se le ocurre decir algo en su contra es un alborotador, un grillero, un mal ciudadano. Los buenos ciudadanos son los que no exigen, se conforman y por más que los chinguen no hay pedo, nunca dirán nada, esa es la mentalidad que tenemos y no todo es culpa del gobierno, es culpa directamente de todos nosotros que preferimos callarnos y señalar al que se sale del guacal. Es más fácil hacer eso que sacudirnos el miedo, la apatía y luchar por lo que son nuestros derechos.

El derecho de nuestra libertad, de nuestra seguridad, de vivir, de ser gobernados por personas inteligentes y que en realidad busquen el bien común, no sólo el bien de unos cuantos. Debemos hacer algo para parar esto más allá de llenar hojas y hojas con palabras, porque sí, se ven bien chidas y muy inspiradoras pero necesitamos pasar de la escritura y de la crítica a la reacción y a la acción.

Sumarnos a las pequeñas luchas que ya unidas serán grandes luchas y si es necesario crear realmente grupos de seguridad en todas partes del país no sólo donde el narco hace presencia, porque no me dirán que en el Distrito Federal la cosa está bien linda con la policía que nos vigila, sí nos vigila pero para ponernos en el ojo del ratero, del extorsionador. Aunque obviamente ratero, corrupto y policía son sinónimos y ya ni qué decir del papel que juega el Ejército, porque en diferentes épocas nos ha dejado ver de qué lado masca la iguana.
Estanislao Beltrán, vocero de las autodefensas en Michoacán, es un ejemplo de lo que deberíamos hacer muchos. Proteger a nuestra gente de los peligros de los cuales nuestros poderes no pueden o más bien no quieren protegernos. Qué triste y qué decepcionante es ver que todo mundo cierra los ojos a lo que pasa, que es mejor apagar la televisión, cerrar el periódico, o el portal donde se da a conocer la realidad que nos rodea.

Tal vez ha llegado el momento de repensar en una Revolución... de armas, de ideas de actitud y sobre todo de actitud porque lo principal es estar todos en la misma sintonía, sólo así si el gobierno nos ve realmente unidos e interesados nos volteará a ver y ojalá llegue el día en que el gobierno sienta pelos por el ciudadano y lo que éste es capaz de hacer.

La seguridad no sólo es problema de Michoacán, es problema y responsabilidad de todos y si el gobierno no hace su tarea debemos hacer que la haga que para eso está y si no la hace por la buena pues que sea por la mala... que sobre advertencia, no hay engaño. Lejos de criticar y tirar mala leche, apoyemos y si no ayudas, no chingues, hazte a un lado y deja pasar a los que sí queremos hacer algo y sí sabemos quién es el verdadero enemigo.

B. Varglez.