Julio Cortázar - Cuentos Ciudad Seva
"No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi."
Cuentos de H.P. Lovecraft - Ciudad Seva.
"The oldest and strongest emotion of mankind is fear, and the oldest and strongest kind of fear is fear of the unknown."
Jack Kerouac - Página oficial
"I saw that my life was a vast glowing empty page and I could do anything I wanted."
H. S. Thompson - The Great Thomspon Hunt
"We were somewhere around Barstow on the edge of the desert when the drugs began to take hold."
Fernando Pessoa
"Não sou nada. Nunca serei nada, não posso querer ser nada. À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo."
Edgar Allan Poe - Cuentos Ciudad Seva
"They who dream by day are cognizant of many things which escape those who dream only by night."
Javier Marías - Postales Regiones Inferiores.
"Los amores pasados siempre ofenden a los amantes nuevos, por muy muertos que estén aquellos."
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jueves, 14 de febrero de 2013
No puedo seguir fingiendo
por Israel Martínez Angulo
El miedo a
hablarte, tan perfecta es tu imagen que mis palabras son capaces de afectar tu
noción de lo material, de tu percepción. Tu mundo parece respirarse de otra
manera. Es mi timidez la que atañe mi fracaso, es tu belleza la que se
interpone entre tu mundo real y mi patético intento de mundo material. Nunca lo
intenté y no lo haré jamás. Tu perfil es perfecto, su forma es una obra de arte.
Quién se imaginaría que la naturaleza pudiera crear tanta perfección.
Crazy for you es una canción de
Slowdive, un tipo de rock, algunos lo catalogan como Dream Pop, yo digo que
sólo es música hermosa, y puedo decir que mientras te veo, la canción se
reproduce en mis oídos, afectando mi cerebro y llegando hasta lo más profundo
de mi ser, esencia que jamás perderé… Patética esencia, mi vestir, el habla y
la forma en la que intento estar dentro de lo que algunos consideran moda…
quién sabe, tal vez así, si en un momento se te ocurre voltear a ver quién soy,
puede que te guste más. Uno qué va a saber si en realidad no conozco más que tu
físico, ya que tu mente e ideas son un mundo estéril para mí.
Quién diría que
toda mi vida he buscado la forma de poder hablar con cierto grado de coherencia.
Dicen que el amor es un estilo de locura... por lo tanto jamás podré, no lo haré,
por más que intente no te encontraré, y de quién puedo estar hablando más que
de la felicidad. ¿Alguien se ha imaginado hablando con su felicidad, cruzando
palabras con ella y vivir en una simbiosis perfecta? Creo que sólo son cuentos
de hadas… malditos cuentos de hadas, sólo enferman un poco más mi percepción de
la vida.
No te culpo, sé que
soy invisible para ti, sé que para tratar de estar a tu lado debo de conocerme
más, debo ser más fuerte y lo que es más importante: debo de morir para así
olvidar todo este peso que no me deja ser, para desaparecer todas estas ideas
que no me permiten evolucionar, que hacen del hombre un animal... el miedo, el
instinto, los sentidos, los impulsos. Moriré buscándote de nuevo, recuperando
lo que alguna vez fue nuestro.
Tú, Sofía, me atrapaste
en el año 2005. Tú y yo éramos sólo dos jóvenes, lo recuerdo claramente, fueron
seis meses los que tardé en pronunciar una palabra frente a ti; sin embargo,
pude emitir miles de señales a través de mi mirada, lo hacía a diario al salir
de mi salón de clases. Era tan joven que no me preocupaba por aprender, sólo
pensaba en tu rostro, esa fisonomía perfecta.
Al final, cuando
logré acercarme, fuiste tú quien dio el primer paso. Preguntaste mi nombre, fue
entonces cuando todo comenzó, ya era un hecho, podía ser mía aquella realidad
con la que soñé durante toda mi vida.
Ahora te veo frente
a mí y soy yo quien no puede hablarte, tus lágrimas caen sobre mi cara. Lo más
triste es que no las siento, sólo las veo caer. Ahora tengo 30 años, no puedo
moverme, no puedo hablarte y no puedo si quiera soñarte.
Atrapado por un
error, atrapado por una historia, sin embargo te escucho, lo hago cada viernes
que vienes a verme, y al escucharte leer cuentos de Borges para mí… ¡carajo!,
comienza a ser monótono. Sólo de pensar que esto es molesto para mí, no imagino
lo tedioso y desesperante que puede ser el verme en estas condiciones.
Al inicio tenías la
fiel confianza de un día entrar por esa puerta blanca y encontrarme como alguna
vez me llegaste a conocer. Sin embargo, sé que no pasará, sé que esta noche
será igual, sé que esta noche no podré hablarte más porque tal vez estábamos
destinados al olvido… sólo tal vez.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Epístola 0001
Por: Martín Soares.
Desde que llegué a este
sitio no había escrito ni una sola palabra. No tenía la necesidad de dejar un
rastro, de hacer pensar o ya siquiera de comunicarme. Vivir aquí es disfrutar,
es el Paraíso para todo el amante de la soledad. Hay muchos internos, pero
pocos de ellos me hablan. Cada quien vive en su mundo, es como si el hospital
fuera un planeta y nosotros sólo satélites. Yo me he nombrado Sísifo, la luna
Sísifo.
Te escribo para pedirte
un favor. Sabes que no lo hago a menudo, el pedir favores claro está, pero esta
vez en verdad necesito de tu ayuda. Cuando estuvimos juntos te presté varios
libros, si recuerdo bien los presté, nunca los regalé y ahora los necesito.
Pasar tanto tiempo encerrado, pensando en cosas tontas, algunas veces en ti,
viendo a los satélites orbitando, me llega a desesperar, por eso necesito
releer mis libros, los que te presté cuando estábamos juntos, cuando me
llamabas celoso hijo de puta o maldito enfermo.
La verdad es que no
estoy tan loco como ustedes (tus amigos, mi familia y tú) me creían. Uno llega
a un punto donde el mundo se le viene encima. Comienza a devorarnos, no por los
pies, pero sí por la cabeza. Las alucinaciones, los cambios de humor, la
tristeza eran los rastros de la antropofagia que se cometía. No pude soportar
más la rutina de allá afuera. Mi vida se fue desmoronando y nuestro final fue la destrucción del último refugio. Cuando me dejaste, mi mundo quedó desierto, no había la menor
esperanza por recuperar lo perdido. Todos comentaban que tenía en mis manos
otra oportunidad, intenté retomar fuerzas para continuar subiendo la pesada
roca, pero caía y caía y volvía a caer. No avanzaba mucho y cuando se está
hasta el fondo la obscuridad impide percibir los progresos.
El principio del fin tú
lo ocasionaste, luego las cosas se fueron dando solas. Acabé “loco”,
desesperado, sin esperanzas. Me trajeron al Planeta y comencé la recuperación.
Ahora me siento bien, no tengo más problemas y por eso no deseo salir de aquí.
Le tengo miedo a ese mundo que habité, a ese otro planeta de verdaderos locos y
enfermos… como tú y tus amigos y mi familia.
Ustedes no necesitan
venir para acá, ya están bien matándose, sintiéndose personas plenas cuando en realidad se están devorando las unas a las otras. Arrancan cabezas, sueños,
piernas, fuerzas y sentimientos. Se comen todo eso y más, pero lo peor es que
lo disfrutan. La bestia de su planeta me devoró y me llaman enfermo cuando en
verdad es que morí.
Morir y renacer.
Renací, querida, pero ya no quiero volver. Seguiré jugando con mi piedra en
este lado, pero necesito mis libros. Si no quieres venir por mí no hay ningún
problema. Prefiero no verte, pero regrésame los libros. Además, ni te gustaba
leer, no sé por qué nunca los regresaste. Recuerdo tus berrinches porque leía
en el desayuno y antes de dormir, preferías ver la televisión, tus programas
idiotas que me tenía que tragar… no sé por qué yo soy el enfermo y tú la sana
si veías esa porquería televisiva. Cosas extrañas de la puta vida.
Marcia, espero mis
libros con cariño. Por el momento continuaré orbitando este planeta, mi Planeta.
Intentaré dejar el pasado atrás, intentaré no odiarte más, pero sobre todo,
haré un gran esfuerzo por no volver jamás.












